En la etapa de la historia en la que Dios ha querido que vivamos es única pues tenemos una serie de comodidades y facilidades como nunca las tuvo el hombre en ninguna de las etapas anteriores de la historia. La modernidad del siglo XXI es asombrosa. Tenemos miles de ejemplos en todas las áreas de la sociedad, lo que incluye la alimentación, el vestido, el transporte, el trabajo, la medicina, etc. Esto mismo que estoy escribiendo no lo hago con papel y lápiz sino con el teclado de una computadora.
Todo esto en cierto sentido nos ha dado una mejor manera de vivir, sin embargo, la vida con estos adelantos, más que hacernos sentir tranquilos nos ha provocado temor. Lo cual sería paradójico pues pensamos tener paz y seguridad, y parece que no es así. Nuestra vida “moderna” nos hace vivir en constante temor a perder la salud, el trabajo, la estabilidad familiar y social. Y, a lo que más le teme la gente es a morir. Nosotros como cristianos no debemos tener temor a todo eso. Cristo es nuestro Príncipe de paz.
Juan 14.27. La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.
(RVR60)
Si es así, entonces cuando Cristo dice: “no se turbe vuestro corazón”, es para que el miedo desaparezca de tu vida. Y lo contrario al temor es el valor que Cristo infunde en cada creyente.
2ª Timoteo 1.7. Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.
(RVR60)
Examinemos la Palabra de Dios para ver que Dios siempre nos anima a no temer sino a tener valor, pues sabe que el mundo (el sistema social que domina) está siempre en contra nuestra y lo vemos como amenazante, ya sea violencia, corrupción, burlas, etc. Y para colmo nuestra salud pende de un hilo. Pero Jesús nos manda confiar.
Mateo 10:30–31
30Pues aun vuestros cabellos están todos contados. 31Así que, no temáis; más valéis vosotros que muchos pajarillos.
(RVR60)
Esto nos habla de la protección total que Jesús nos da, que nos ofrece. Esa protección total es la que necesitamos continuamente, cubre todo y lo que tenemos que hacer es entender lo valioso que somos delante de Dios. “El que no escatimó a su propio Hijo, sino que lo entrego por todos nosotros…” Esto lo valioso que somos a ojos de Dios. Así que el temor está injustificado. El valor para vivir la vida diaria debe ser nuestra característica principal, porque “El irá a donde quiera que vayas”. Moisés lo entendió muy bien cuando tenía enfrente una tarea titánica.
Éxodo 33:14–15
14Y él dijo: Mi presencia irá contigo, y te daré descanso. 15Y Moisés respondió: Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí.
(RVR60)
Y ahora tenemos la presencia de Cristo todo el tiempo, solo tenemos que orar para la presencia de Cristo sea cada vez más real en nuestra vida.
Otro pasaje que nos muestra que el valor y la seguridad deben ser nuestra característica está en Apocalipsis.
Apocalipsis 1:17–18
(RVR60)
17Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; yo soy el primero y el último; 18y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades.
¡Qué versículos! Nos dan la seguridad de la vida después de la muerte. Cristo tiene el poder sobre la muerte. Sabemos que la muerte pende sobre nuestra cabeza como una espada de Damocles, a punto de caer sobre nosotros. Pero gran consuelo es saber que Nuestro Salvador, no solo está con nosotras diariamente, sino también en ese paso de la vida terrenal a la vida espiritual.
Necesitamos ser valientes cuando enfrentemos cada circunstancia en nuestra vida, pero es valor debe estar cimentado en la Palabra de Dios.